martes, 21 de abril de 2009

REPRODUCCION DE LOS MEJILLONES

LA REPRODUCCIÓN DEL MEJILLÓN


La glándula genital y el sexo
En los mejillones, la gónada e encuentra extendida de forma difusa en el manto. Está constituida por una multitud de folículos donde se forman, según el sexo, los óvulos o los espermatozoides. Los canales excretores se reagrupan formando troncos principales que convergen, por debajo del pericardio, hacia los gonoconductos terminales, uno a cada lado del cuerpo, que desembocan en dos papilas genitales situadas cerca del músculo aductor posterior.

Los mejillones son animales en los que los sexos están separados, siendo el número de machos más o menos igual al de hembras.
La edad de reproducción se alcanza rápidamente. Si las condiciones son favorables, los mejillones nacidos en primavera emiten sus productos genitales en otoño, y los nacidos en otoño pueden estar maduros al final del invierno o en la primavera del año siguiente.


Evolución de la gónada
Mytilus galloprovincialis presenta 4 etapas en el desarrollo de la gónada:
• Un estado 0 que corresponde a la fase de reposo sexual. En el curso de este periodo, que comienza al finalizar las últimas emisiones de gametos, los animales acumulan gran cantidad de reservas, sobre todo glúcidos y lípidos; el manto toma un aspecto muy homogéneo, y una coloración marfil o anaranjada; se ensancha, comprimiendo folículos y gonoductos; no se visualizan productos genitales.
• Un estado I en el que el manto se presenta menos homogéneo que en el caso anterior; los folículos empiezan a desarrollarse dibujando una delgada red que puede percibirse.
• Un estado II en el que los folículos se hacen cada vez más aparente; el manto toma una coloración propia para cada sexo: rojo anaranjado en las hembras, amarillo-crema en los machos; los óvulos y los espermatozoides se encuentran bien formados, pero todavía son inmaduros.
• Un estado III durante el cual se alcanza la maduración sexual: los gametos se encuentran listos para ser emitidos. La glándula puede vaciarse en una o varias veces, luego el manto se vuelve traslúcido y rojizo.

. Factores que influyen en la evolución de la gónada
La salinidad y la posición con respecto al fondo parecen no tener influencia directa en la elaboración de los productos sexuales o gametogénesis. Por el contrario, existe una clara relación entre la Tº y la gametogénesis. Esta parece imposible mientras la Tº esté por debajo de cierto límite, que varia entre los 5-7ºC. Cuando ya se ha iniciado la gametogénesis, la maduración seguirá un ritmo paralelo al del aumento de la Tº.
La duración del periodo de reproducción depende también de la Tº, abarcando un mayor o menor periodo de tiempo según aumente o disminuya la media térmica anual. En el Mediterráneo se observan puestas durante la mayor parte del año con máximos en primavera y en otoño.


La Tº no parece influir en la duración de la fase de reposo sexual. El alimento ejerce también su papel sobre la gametogénesis. Los animales sometidos experimentalmente al ayuno sufren un retraso en la maduración sexual y es menor la cantidad de gametos emitidos.



Emisión de los productos genitales
Cuando se ha conseguido la maduración, los productos genitales son expulsados al medio exterior en donde tiene lugar la fecundación. Esta emisión se consigue gracias a los movimientos de los cilios que están situados sobre el epitelio de los gonoductos.


Factores que influyen en la emisión de los productos genitales
Cuando los gametos se encuentran a punto para ser emitidos, el animal entra en lo que se llama un estado inestable; se vuelve muy sensible a la menor excitación y a ella responde con la emisión de los productos sexuales. Cualquier variación brusca del medio: Tº, salinidad, presión hidrostática, acción mecánica sea cual sea, provoca la puesta. La situación con respecto al fondo puede también ejercer influencia en ese sentido.
Tras la puesta los animales quedan muy débiles y existe el riesgo de mortalidades importantes. Existe un rango de temperatura dentro del cual no debe tener lugar la emisión de los gametos. El límite inferior, variable según la salinidad, se situaría entre 7 y 11ºC; el superior hacia los 20ºC.
Finalmente, los espermatozoides de los mejillones secretan o liberan substancias capaces de estimular la puesta de los animales maduros.


Evolución de la larva
Justo después de la fecundación se segmenta el huevo. Es de color amarillo anaranjado, pesado y con tendencia a hundirse. Después de algunas horas se observa la aparición de una larva ciliada que todavía no posee concha, la cual se forma y desarrolla posteriormente, envolviendo por entero al animal; el tubo digestivo se hace funcional; los cilios se alargan y forman una corona sostenida por un disco móvil situado sobre la región apical; es el velo, que puede retraerse por completo entre las valvas y gracias a sus movimientos, la larva puede nadar y alimentarse. Este estado, llamado “Veliger” puede alcanzarse al cabo de 24 a 48 horas; la larva mide 90 micras de media en su longitud máxima. Cuando alcanza 210 micras aproximadamente, aparecen sucesivamente el pie y luego dos manchas pigmentadas: los ojos. El pie crece rápidamente y permitirá pronto al molusco reptar y explorar los soportes que encuentre. La fijación tendrá lugar cuando la larva, presta a metamorfosearse y convertirse en un joven mejillón, encuentre un soporte que le convenga. En este momento el velo desaparece
reemplazado por las branquias que ya habían comenzado a formarse; aparecen los palpos labiales, y se produce una reestructuración general de todos los órganos.
Si el animal listo para metamorfosearse, no encuentra pronto un sustrato apropiado, puede retardar la metamorfosis hasta seis semanas, lo que aumenta de manera considerable las esperanzas de supervivencia. No obstante, el velo comienza a degenerar, lo que conlleva una perturbación en las corrientes alimentarias y en consecuencia la disminución del poder nutricional. Si no logra encontrar un soporte está condenado a morir.


Influencia de diferentes factores sobre la vida de las larvas
Entre los factores ecológicos, la Tº es sin lugar a dudas el más importante. Interviene sobre el desarrollo del huevo, que no comienza sino entre 8 y 18ºC, y en el de la larva. Esta última se desarrolla a partir de 10ºC. De 10 a 15ºC aproximadamente, la velocidad de crecimiento aumenta considerablemente con la Tº, así como de 15 a 20ºC; por encima de 20-25ºC disminuye y aparece una gran mortalidad.
Para las larvas puestas en condiciones óptimas en lo que concierne a la alimentación, la metamorfosis se produce al cabo de 16 a 20 días a una Tº de 16ºC, y de 34 a 38 días a 22,5ºC. La Tº también influye en la duración de la metamorfosis, que es de dos días a 20-22ºC y de 43 a 46 días a 10-11ºC. La vida de la larva, desde la fecundación hasta su transformación en un joven mejillón, va a durar, por tanto, de 18 a 84 días. Las larvas deben afrontar numerosos peligros en el curso de su vida pelágica. Entre ellos están: los animales planctófagos (los mismos moluscos) que se alimentan en parte de ellas; las corrientes contra las que son incapaces de luchar y que las apartan a menudo de las zonas en que es posible la fijación; substancias químicas diversas que las matan a bajas dosis; ciertos organismos plantónicos tóxicos incluso a bajas densidades; concentraciones excesivas de organismos que habitualmente son inofensivos, pero que pueden afectar a las larvas, matándolas directamente o bien indirectamente por empobrecimiento del medio en substancias que les son indispensables para su desarrollo.